Tenemos 12 modelos y cada uno tiene su carácter. La buena noticia es que no hay elección mala —la clave está en saber qué ambiente quieres crear. Te guiamos.

Piensa primero en el espacio

¿Es fachada o interior? Para fachadas, busca contraste: los rojizos resaltan sobre paredes claras, los grises van con diseños modernos. Para interiores, pregúntate qué quieres sentir al entrar. Cálido y acogedor: rojizos y naranjas. Moderno y limpio: grises y negros. Con historia: los rústicos.

Los rojizos de siempre

Hispano, Terracota, Veneciano. Es el ladrillo clásico, el que todos reconocen. Funciona en casi todo: fachadas, salas, cocinas, restaurantes. Si no quieres arriesgar, empieza por aquí.

Los rústicos con personalidad

Antaño, Colonial, Medieval, Tradicional. Tienen tonos quemados, texturas irregulares, ese look artesanal que parece contar una historia. Ideales si quieres que tu pared sea la protagonista.

Los claros que iluminan

Blanco Humo, Natur, Rocanube. Aclaran espacios chicos, combinan con madera y con metal, van bien en interiores modernos y en fachadas que necesitan luz.

Los oscuros elegantes

Ébano, Gris. Para contrastes fuertes, paredes de fondo, locales con estilo industrial o contemporáneo.

Un consejo antes de decidir

No te quedes solo con la foto de la textura. Mira las fotos de cada modelo ya instalado, con luz natural, en espacios reales. El ladrillo cambia muchísimo entre el catálogo y la pared terminada. En la ficha de cada modelo tenemos galerías con fotos reales.

¿Te ayudamos a elegir?

Mándanos una foto de tu espacio por WhatsApp y te recomendamos el modelo ideal. Sin compromiso.