El ladrillo rococho es un material que dura décadas, pero como cualquier superficie expuesta, vive mejor con un buen cuidado. Esto es lo que necesitas saber.
¿Sellarlo o no sellarlo?
Depende de dónde esté tu enchape. En fachadas y exteriores, sí te recomendamos sellarlo: Lima tiene humedad, y el sellador evita que el ladrillo absorba agua y se deteriore con los años. En cocinas y baños también, porque facilita la limpieza y evita manchas de grasa.
¿Una pared decorativa en tu sala o dormitorio? Ahí el ladrillo al natural se ve increíble y no necesita nada.
Qué sellador usar
Hay tres acabados principales. El mate mantiene el look natural, como si no hubiera nada. El satinado le da un brillo sutil. El intenso profundiza los colores —los rojos se ven más rojos, los marrones más profundos. Nosotros trabajamos con selladores específicos para rococho, no genéricos.
El mantenimiento del día a día
Nada complicado. Para el polvo, un trapo húmedo o una escoba suave. Si hay alguna mancha, agua con jabón neutro. Lo que sí evita: ácidos, lejía fuerte o cepillos metálicos, que pueden dañar la superficie.
En exteriores, cada dos o tres años conviene renovar el sellador. Es un mantenimiento rápido que mantiene la protección como nueva.
¿Cambia el color con el sellador?
Un buen sellador realza sin transformar. El mate es el más fiel al tono original. Si te gusta el efecto mojado que intensifica los colores, el acabado intenso es el tuyo. Si quieres, te mostramos muestras para que veas la diferencia antes de decidir.
¿Tu enchape ya necesita mantenimiento? Te asesoramos por WhatsApp sin compromiso.